Ayurveda: El arte de recordar quiénes somos
El Ayurveda abarca saberes primales de la vida. Su nombre, de origen sánscrito, une las palabras Ayuh (vida) y Veda (ciencia o verdad), definiéndose como “La ciencia de la vida”.
Un poco de historia
Se cuenta que estos saberes no fueron creados por el ser humano, sino canalizados por sabios durante profundos estados meditativos hace miles de años: los Rishis, oriúndos de un pueblo de la antigua India a orillas del río Indo. Para este pueblo, la salud ya era parte de la cultura cotidiana. Integraban la higiene, el ejercicio, la dieta y la disciplina personal como actos de devoción en su camino religioso.
Desde entonces, el Ayurveda se ha transmitido a través de los siglos como un sistema de sanación completo que nació para responder a una pregunta fundamental: ¿cómo aliviar el sufrimiento de la vida?
“De transmisión oral en sus inicios, las enseñanzas se han pasado de maestro a discípulo, quienes se situaban a la misma altura para que los conocimientos sagrados fueran realmente aprehendidos, de corazón a corazón.”
Más adelante, los primeros registros sobre los principios ayurvédicos —que datan de entre el 1500 y el 1000 a. C. aproximadamente— se plasmaron en los Vedas, tratados antiguos de la tradición védica. Aquí, los conocimientos fueron escritos en forma de sutra: palabra semilla, pequeñas cápsulas de saber cuyo estudio implicaba que el aprendiz las desplegara para comprender la profundidad de lo transmitido.
Hoy en día, el Ayurveda nos brinda herramientas para el cuidado y el mantenimiento de la salud en pos de construir vitalidad, creatividad y longevidad, honrando el propósito de cada ser y respetando los ritmos vitales tanto propios como del todo del que somos parte.
Las bases fundamentales del sistema médico ayurvédico
- Buscar el equilibrio cuerpo-mente-espíritu.
- Conocimiento de la constitución individual (respetando los doshas de la forma única en que nos habitan a cada unx: Vata, Pitta y Kapha) y el diseño de rutinas diarias y estacionales orientadas a la misma.
- Detectar los desequilibrios que llevan a la enfermedad y la dolencia, entendiéndolos en contexto y trabajando sobre la causa raíz.
- Gestionar hábitos para evitar la acumulación de toxinas (ama), que representan la base de la enfermedad.
- Mantener saludable el fuego digestivo (agni) para que la sabiduría del propio cuerpo tienda al equilibrio.
- No perder de vista el propósito propio de la vida (dharma).
- Vivir en armonía con la naturaleza de la cual somos parte (incluyendo a otras personas, otros seres y el universo que habitamos).
- Construir sattva: la energía de la claridad y el equilibrio en todas las cosas.
Los tres pilares del tratamiento ayurvédico
Adecuadas según la constitución individual, desequilibrios actuales, edad, contexto y estación del año.
Desde tipo de ejercicio y hora del día recomendada hasta masajes, rutinas de limpieza, meditación, pranayamas (ejercicios de respiración) y conocimiento del reloj dóshico.
Uso de plantas y hongos con distintas formas de administración, y uso de especias y sabores específicos dentro de la alimentación.
“Practicar Ayurveda es, en esencia, volver a confiar en las fuerzas de la naturaleza y en nuestra propia capacidad de equilibrio.”
El Ayurveda es, ante todo, un camino de autoconocimiento.
¿Querés incorporar el Ayurveda a tu vida? En consulta exploramos tu constitución única y diseñamos un plan personalizado.
Agendá una consulta